miércoles, 20 de agosto de 2014

Descontento en París

Pará¡ás, 11.7.1789œ - œEl rey Luis XVI c­esa al inspector general de Finanzas,
Jacques Necker, y a los ministros li­berales del gabinete; la medida no h­ace má ás que acentuar la efervescencia
revolucionaria que vive la capital f­rancesa. En los medios populares se t­eme que el rey intente un golpe de f­uerza contra la Asamblea Nacional. E­stos temores parecen justificados por
la actitud de la aristocracia, que se
niega de plano a renunciar a sus pri-
vilegios, y por el hecho de que el m­onarca haya concentrado en las cer-
caná¡áas de Pará¡ás y Versalles a unos
20 000 guardias. El aumento constan-
te del precio del pan y de los prin-
cipales alimentos, en buena parte co-
mo consecuencia de la desastrosa co-
secha del aá¤áo pasado, contribuye a
agitar el clima polá¡ático: se suceden
los desá¢árdenes y los ataques contra
los aristá¢ácratas y los grandes comer-
ciantes, sospechosos de acaparar el
trigo. El malestar social imperante
en la capital francesa se expresa, en
tá‚árminos polá¡áticos, en la exigencia
-que cuenta con una mayorá¡áa cada vez
má ás acentuada en la Asamblea nacio¬na­l- de una nueva constituciá¢án que
limite los poderes del rey. El movi-
miento revolucionario aparece enca-
bezado por la burguesá¡áa, que exige
la anulaciá¢án de los privilegios feu-
dales, la igualdad jurá¡ádica de todos
los ciudadanos y la libertad econá¢ámi-
ca para el comercio y la industria.
Al mismo tiempo, repercute fuertemen-
te en Pará¡ás el alzamiento generali-
zado en las regiones rurales, en re-
clamo de la anulaciá¢án de los diezmos
y otras prestaciones que los campesi-
nos deben a los terratenientes y al c­lero. En la capital francesa, las ma­sas exigen armas para acabar con las
conjuras de la aristocracia.

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