viernes, 22 de agosto de 2014

El costoso exterminio de los semínol­as


Washington, 14.8.1843 -œ Noticias pro­cedentes del extremo sudeste de Esta­dos Unidos indican que, despuá‚ás de s­iete aá¤áos de guerra, la rebeliá¢án de l­os indá¡ágenas semá¡ánolas ha sido aplas­tada por el ejá‚árcito. Entre 1817 y 1­819, los semá¡ánolas habá¡áan sido oblig­ados a vivir en una reserva de Flori­da, despuá‚ás de haber sido diezmados p­or los soldados norteamericanos. Pero
cuando el alto mando ordená¢á que los s­obrevivientes fueran trasladados a o­tra reserva, esta vez en el desá‚ártico
estado de Oklahoma, los indá¡ágenas se
lanzaron a una desesperada guerra de
resistencia. Los altos jefes del ejá‚á­rcito se habá¡áan opuesto a cualquier o­tra soluciá¢án que no fuera el extermi­nio liso y llano del pueblo semá¡ánola:
cuando el jefe Osceola entablá¢á negoc­iaciones fue encarcelado en Carolina
del Sur. La guerra ha tenido tambiá‚án
un pesado costo para los estadounide­nses: má ás de 60 millones de dá¢álares y
unos 2 000 soldados muertos en comba­te en los pantanos de Florida. Duran­te siete aá¤áos, los semá¡ánolas, conden­ados a desaparecer como pueblo, mant­uvier¬on en jaque a las tropas norteamericanas.

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