jueves, 21 de agosto de 2014

El culto al ser supremo

Pará¡ás, 8.6.1794 -œ El presidente de
la Conven¬ciá¢án, Maximilien de Robesp­ierre, celebra en el jardá¡án de las
Tullerá¡áas la fiesta del ser supremo.
Seguidor de Jean-Jacques Rousseau,
Robespierre rechaza el ateá¡ásmo, al
que considera una actitud propia de
los ricos, y se propone fundamentar
la razá¢án de estado en un nuevo culto
religioso, que pone en un mismo plano
los derechos del hombre y la inmort­alidad del alma. Los numerosos enem­igos de Robespierre critican duramente
al jefe revolucionario, a quien atr­ibuyen la intenciá¢án de buscar bases
teolá¢ágicas que justifiquen su dicta­dura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario