viernes, 22 de agosto de 2014

La devastación de Managua


Managua, 25.12.1972 -œ Ni siquiera la casa del gobierno, que se
derrumbá¢á como la mayorá¡áa de los edificios pá£áblicos, pudo resistir
el terremoto que asolá¢á a Managua e hizo de esa Navidad de 1972
una fecha trá ágica en la historia nicaragááense. Entre los escombros
de la ciudad, llegaron a contarse 18 000 cadá áveres. Se calculá¢á en
50 000 la cifra de heridos y en 250 000 la de personas sin techo.
Desde Estados Unidos y los paá¡áses centroamericanos llegaron
inmediatamente a Managua ropas, alimentos, medicinas, tiendas de
campaá¤áa. No tardá¢á en multiplicarse la ayuda procedente del mundo
entero. La OEA y otros organismos internacionales gestionaron
crá‚áditos para la reconstrucciá¢án de la ciudad. La destrucciá¢án se
asemejaba a la de marzo de 1931, cuando Managua fue tambiá‚án
arrasada por otro temblor fortá¡ásimo, que aunque sá¢álo durá¢á cinco
segundos, causá¢á un pavoroso incendio y la muerte de 5 000 personas.
Pero no era á‚ásta la á£ánica semejanza.
En 1931, era presidente de Nicaragua el general Moncada, que
aunque surgido de elecciones, primero pactá¢á su candidatura con
EUA y permitiá¢á la permanencia en el paá¡ás de tropas norteamericanas.
Desde la sierra, el general Sandino luchaba contra los ocupantes
y las fuerzas gubernamentales: la Guardia Nacional, el mando de
Anastasio Somoza, que no tardará¡áa en hacerse dueá¤áo del paá¡ás.
En 1972, el Frente Sandinista luchaba contra el hijo de aquel
Somoza, asesinado en 1956. El nuevo jefe de la dinastá¡áa -tambiá‚án
llamado Anastasio y apoyado por EUA- habá¡áa heredado el poder de
su hermano Luis, que sucediá¢á a su padre y muriá¢á en 1967. Para la
fecha del terremoto, sustituá¡áa formalmente a Somoza un triunvirato,
mientras se reformaba la Constituciá¢án para que pudiese ser reelegido
sin tener que valerse de gobiernos tá¡áteres. La familia Somoza
poseá¡áa ya una fortuna inmensa, cercana a los 2 000 millones de
dá¢álares. Despuá‚ás del terremoto -y no solamente a causa de la
especulaciá¢án con la ayuda internacional, de la que al parecer se
beneficiaron sin reparos-, se convertirá¡áan en una potencia econá¢ámica,
que llegá¢á incluso a amenazar los intereses de empresas locales,
en un paá¡ás cuya renta per cá ápita era de 507 dá¢álares. Cuando tuvo
que huir en 1979, Somoza dijo que sá¢álo se llevaba 20 millones de
dá¢álares, "ganados con duro trabajo", que el resto se lo habá¡áan
quitado los comunistas. Se llevá¢á tambiá‚án los cadá áveres embalsamados
de su padre y su hermano. En 1980, tras un atentado en Asunciá¢án,
se incorporá¢á a la cripta familiar.

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