martes, 19 de agosto de 2014

La guerra de sucesión española

Espaá¤áa, 25.4.1707 -œ

Las tropas de Felipe V, dirigidas por el general
Berwick, derrotan gravemente a las
del archiduque Carlos en Almansa
(Albacete). El triunfo permite a
Felipe V apoderarse de gran parte de
Valencia y Aragá¢án, asá¡á como de
Lá‚árida, donde decretará á el 27 de
junio la aboliciá¢án de sus fueros, una
medida poco afortunada.
La guerra de sucesiá¢án espaá¤áola se
inicia en 1701, con pequeá¤áos enfren­tamientos entre franceses y austria­cos en Italia. La cuestiá¢án, la
sucesiá¢án a la corona espaá¤áola. El
desparecido monarca Carlos II deja
la corona a Felipe de Anjou, nieto de
Luis XIV de Francia. Pero, el
archiduque Carlos de Austria, tambiá‚án
pretendiente a la corona, no acepta
tal decisiá¢án.
A mediados de 1702, cuando se produce
el desembarco de tropas inglesas en
los Paá¡áses Bajos, el conflicto se
convierte en una guerra continental.
En principio se enfrentan a Francia,
Austria, Inglaterra y Paá¡áses Bajos,
pero en 1703 se les unen Saboya y
Portugal. En agosto de 1704 se
produce la primera gran derrota
francesa en Há”áchstá„ád, que permite a
los austriacos ocupar toda Baviera.
El sueá¤áo francá‚ás de una guerra rá ápida
está á lejos de ser cierto.
En 1705 la guerra de sucesiá¢án, a
parte de su cará ácter continental se
convierte en guerra civil. Hasta
ahora, los territorios espaá¤áoles han
sufrido poco los efectos del conflic­to. Se ha perdido Gibraltar, en poder
inglá‚ás, y se han producido ataques
mará¡átimos, como el saqueo del Puerto
de Santa Mará¡áa, y combates en la
frontera con Portugal.
Pero, ahora estalla una verdadera
lucha fraticida. Los territorios de
la Corona de Aragá¢án, se oponen a la
dinastá¡áa borbá¢ánica y se alian con el
archiduque Carlos. No se sabe a
ciencia cierta las causas exactas, pero debieron pesar la polá¡ática
centralista que parecá¡áa prometer un
Borbá¢án en Espaá¤áa, y la intervenciá¢án
extranjera. En Valencia, aparecen
claros signos de razones de tipo
social, como el descontento existente
ante la dureza del rá‚ágimen seá¤áorial.
No hay, sin embargo, una explicaciá¢án
fá ácil para Aragá¢án y Cataluá¤áa. La
defensa de los fueros no adquiere
importancia hasta la promulgaciá¢án de
la pragmá ática derogando los fueros
valencianos y aragoneses (29.6.1707).
Y en ningá£án momento aparecen signos
separatistas. Cataluá¤áa, Barcelona
como á£áltimo reducto, luchan por el
conjunto de Espaá¤áa. En la Corona de
Aragá¢án, el pueblo apoya al archiduque
Carlos, mientras la nobleza aparece
má ás partidaria de Felipe V. Algo
inverso a lo que sucede por ejemplo
en Castilla, donde la nobleza,
especialmente la de mayor alcurnia,
apoya al archiduque, mientras los
Borbones cuentan con apoyo popular.
La actuaciá¢án del clero tampoco es
homogá‚ánea. En general, el clero
castellano apoya a los borbones,
mientras el de la Corona de Aragá¢án
está á a favor del archiduque. En buena
comuniá¢án con sus fieles.
Tras la victoria de Almansa, las
tropas borbá¢ánicas se apoderan de
Alcoy, Denia, Tortosa y Alicante,
cortando las comunicaciones entre
Cataluá¤áa y Valencia. En el Mediterrá á­neo, las posiciones borbá¢ánicas
conocen importantes pá‚árdidas (Orá án,
Cerdeá¤áa, Menorca), al tiempo que el
control de las aguas pasa a las
fuerzas aliadas. Para complicar la
situaciá¢án, una victoriosa ofensiva de
Váˆándome en Flandes acaba en desastre,
ante la rá‚áplica de Marlborough, que
deja expedito el camino a Pará¡ás. El
rey Luis XIV tiene que pensar
seriamente en la paz, aá£án a costa de
su nieto.
A lo largo de 1709 se desarrolla una
intensa actividad diplomá ática.
Francia desea a toda costa la paz.
Los aliados presentan fuertes
imposiciones, que son aceptadas,
incluso la expulsiá¢án de Felipe V de
Espaá¤áa. Sin embargo, cuando se le
conmina a participá ár personalmente en
la campaá¤áa, el Rey Sol, vuelve a
luchar. Y vuelve a sufrir derrotas.
En 1710, la situaciá¢án parece dar
muestras de clarificarse. El archidu­que llega a apoderarse de Madrid,
pero la respuesta borbá¢ánica se plasma
en la doble victoria de Brihuega y
Villaviciosa. algo definitivo para la
recuperaciá¢án de Cataluá¤áa y Aragá¢án. El
fin de la contienda, o al menos de su
vertiente internacional, aparece en
1711. En Inglaterra, los tories se
hacen con el poder, sustituyendo a
los whigs, principal apoyo del
belicita Marlborough. En Austria,
muere el emperador Josá‚á I (17.4.1711)
y su puesto es ocupado por su hermano
el archiduque Carlos.
La paz no tiene má ás remedio que
imponerse. Puede ser molesta la uniá¢án
de Francia y Espaá¤áa, pero la uniá¢án de
Austria y Espaá¤áa tiene unas resonan­cias imperiales, que aá£án causan
mayores desagrados.
El 8.10.1711 se firman los Prelimina­res de Londres, y se inician largas
conversaciones que concluyen en 1713,
y la paz de Utrecht.
Algunos, como los catalanes, mantie­nen su lucha hasta 1714, a pesar de
faltarles el apoyo de los ingleses.

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