lunes, 25 de agosto de 2014
La inútil guerra de las Malvinas
1982 -œ Mientras en Argentina arrecian las manifestaciones contra
la carestá¡áa y el estado de sitio, la Junta militar produce un
golpe de efecto que le permitirá á, por algunas semanas, establecer
un ilusorio contacto con el pueblo indignado. El 2 de abril
desembarcaban en las islas Malvinas (Falkland para los britá ánicos)
5 000 soldados y hacá¡áan prisioneros a los 79 miembros de la
guarniciá¢án britá ánica. Al dá¡áa siguiente son tomadas las islas
Sandwich del Sur y Georgias del Sur. Los tres archipiá‚álagos, que
para Gran Bretaá¤áa forman parte de su Territorio Antá ártico, Argentina
los considera usurpados.
Los militares acertaron en algo: al conocerse la ocupaciá¢án de las
islas, una ola de entusiasmo popular conmoviá¢á al paá¡ás. Era previsible.
Desde 1833, cuando los britá ánicos se apoderaron por la fuerza de
las Malvinas, Argentina no dejá¢á nunca de reclamar su devoluciá¢án.
Es una reivindicaciá¢án que nadie cuestiona.
En Gran Bretaá¤áa, una pareja ola de indignaciá¢án popular conmová¡áa
al gobierno conservador de la Thatcher, que ve en la recuperaciá¢án
de las islas y la reafirmaciá¢án del poderá¡áo britá ánico una magná¡áfica
oportunidad de fortalecerse. Al ultimá átum exigiendo la inmediata
evacuaciá¢án, siguen los preparativos de guerra. 36 naves y gran
parte de la flota de submarinos nucleares parten hacia las Malvinas.
EUA, pese a ser miembro de la OEA, brinda apoyo logá¡ástico a los
britá ánicos. El aeropuerto de Port Stanley, capital malvinense, es
bombardeado y queda fuera de servicio (1.5). El crucero argentino
”General Belgrano• es torpedeado -por orden directa de la Thatcher-
y se hunde con 350 hombres a bordo (2.5). La flota argentina se
retira a puertos seguros. El destructor britá ánico ”Sheffield• es
hundido (4.5) por cohetes ”Exocet• lanzados por aviones argentinos,
que tambiá‚án daá¤áan al destructor ”Coventry•, al ”Atlantic Conveyor• y
a dos fragatas. Se inicia el desembarco de las tropas britá ánicas,
que tras algunos combates cercan a las fuerzas argentinas. Su
jefe, el general Mená‚ández, se rinde. En la irresponsable aventura
militar han muerto 712 soldados argentinos. El paá¡ás estalla de
indignaciá¢án. El 1 de julio, el general Bignone sustituye al
general Galtieri en la presidencia. Anuncia que entregará á el
poder a un gobierno civil.
”Tropas argentinas preparan el disparo de un mortero•
”La flota inglesa se lanza a la recuperaciá¢án de las islas australes•
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