Pará¡ás, 1789œ - œLa agitada vida polá¡ática
francesa aparece dividida en clu-
bes, que enmarcan a las diversas
tendencias en lucha por el poder.
Uno de los clubes má ás influyentes,
el de los jacobinos, se reá£áne en
el antiguo monasterio de Saint Jac-
ques y sus principales dirigentes
son diputados bretones del tercer
estado. Partidario de la constitu-
ciá¢án y de las libertades ciudada-
nas, el club de los jacobinos ha
sido una de las fuerzas impulsoras
del proceso revolucionario. Tam-
biá‚án se organizan en clubes los ne-
gros (nombre con que se designa a
los aristá¢ácratas), cuyo centro de
reuniá¢án es el Salá¢án Francá‚ás, y los
moná árquicos moderados, fundadores
de la asociaciá¢án "Amigos de la cons-
tituciá¢án moná árquica". Pero donde má ás
vivos son los debates es entre los
jacobinos, divididos en diversas
fracciones, todas ellas comprometi-
das con la revoluciá¢án. Una de ellas
es la de los girondinos, represen-
tantes de la burguesá¡áa del oeste y
del sur de Francia, y cuyo programa
polá¡ático se centra en la creaciá¢án de
un rá‚ágimen que otorgue a los ciudada-
nos plena libertad polá¡ática y econá¢á-
mica. Para los girondinos, la monar-
quá¡áa debe ser desplazada por la sobe-
raná¡áa popular. Otra tendencia es la
dirigida por Jacques Rená‚á Há‚ábert, que
reclama una polá¡ática econá¢ámica radi-
cal y anticlerical. Por á£áltimo, apa-
rece el sector de La Montaá¤áa, entre
cuyos dirigentes figura Maximilien de
Robespierre y que, tras un programa
intransigentemente republicano, se
apoya sobre todo en la pequeá¤áa bur-
guesá¡áa y en las capas populares de
las ciudades.
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