1975 - œEl dá¡áa 1 de octubre de 1975, Franco hizo su á£áltima apariciá¢án
en pá£áblico. Era su dá¡áa, en conmemoraciá¢án del mismo dá¡áa de 1936 en
que fue investido de todos los poderes del Estado por sus conmilitones. Estaba convocada una manifestaciá¢án de desagravio por la
impopularidad con que habá¡áan sido acogidas en el extranjero las
ejecuciones de setiembre. Aquel mismo dá¡áa 1, en diversos puntos
de Madrid, habá¡áan sido asesinados tres guardias de la Policá¡áa
Armada. Un nuevo grupo terrorista -el GRAPO- daba sus primeras
seá¤áales de muerte. Ante la multitud que le aclamaba, Franco hablá¢á
aludiendo una vez má ás al "contubernio judeo-masá¢ánico" como culpable
de las campaá¤áas contra el rá‚ágimen.
El dá¡áa 12 de octubre circularon los primeros rumores acerca del
estado de salud de Franco. Frente a las informaciones oficiales,
tardá¡áas e incompletas, pudo saberse que la gripe que padecá¡áa se
habá¡áa complicado con alteraciones cardá¡áacas. Pese a su estado,
Franco se empeá¤áá¢á en presidir el Consejo de ministros, conectado a
un monitor que registraba su situaciá¢án cardio-vascular.
Será¡áa el inicio de un proceso en el que las complicaciones -edema
pulmonar, hemorragias digestivas- forzaron a una alucinante
operaciá¢án, a vida o muerte, practicada el 3 de noviembre en la
enfermerá¡áa del Regimiento de El Pardo. El dá¡áa 7 fue trasladado a
la Clá¡ánica de La Paz. Su estado era gravá¡ásimo. La expectaciá¢án en
Espaá¤áa y en el estranjero era enorme. Un ciclo histá¢árico de
insá¢álita duraciá¢án estaba en trance de finalizar entre el dolor de
los adictos y la esperanza de los disidentes.
La gravedad de la situaciá¢án hizo que se pusieran en marcha los
mecanismos sucesorios, no sin antes vencer la oposiciá¢án de los
que se negaban a que Franco incluso moribundo, cediera sus poderes
al Prá¡áncipe de Espaá¤áa. Este, apenas entrado en funciones, viaja a
Ifni en momentos en los que la Marcha Verde creaba una situaciá¢án
tensa en la colonia.
Entretanto, proseguá¡áa la interminable agoná¡áa de Franco, atendido
por un equipo má‚ádico integrado por diecisá‚áis facultativos. Tras
sufrir dos operaciones má ás, fue sometido a un proceso de hipotermia
para alargarle artificialmente la vida. Una vida que se extinguá¢á,
finalmente, el 20 de noviembre, dejando su obra al juicio de la
Historia. Ante su cadá áver, expuesto en el Palacio Real, desfilaron
millares de personas en un postrer tributo al hombre que, durante
cerca de cuarenta aá¤áos, habá¡áa ostentado el má ás absoluto de los
poderes.
El dá¡áa 22 de noviembre, ante el pleno de las Cortes, el Prá¡áncipe
de Espaá¤áa fue proclamado Rey con el nombre de Juan Carlos I. Su
discurso dejá¢á entrever claramente su propá¢ásito de ser Rey de
todos los espaá¤áoles.
Las honras fá£ánebres de Franco, en las que ocuparon lugares preferentes
el dictador Pinochet y la esposa del presidente Marcos, fueron
oficiados por el Cardenal Primado. Fueron el á£áltimo acto antes de
que sus despojos fueran trasladados a la tumba dispuesta para á‚ál
en la cripta del Valle de los Caá¡ádos.
El dá¡áa 27 de noviembre, en la Iglesia de los Jerá¢ánimos, tuvo
lugar la simbá¢álica ceremonia de la coronaciá¢án de los Reyes de
Espaá¤áa Juan Carlos y Sofá¡áa. Fue el Cardenal Enrique y Tarancá¢án
quien tuvo a su cargo la homilá¡áa en la que saluda al nuevo reinado
como promotor del derecho, de la justicia y de la paz. La presencia
de personalidades tan significadas como el presidente de la
Repá£áblica Federal de Alemania, Scheel, el de la Repá£áblica Francesa,
Giscard, el vicepresidente americano, Rockefeller, y el duque de
Edimburgo, pusieron de relieve el afecto y la esperanza que los
paá¡áses occidentales depositaban en la Monarquá¡áa restaurada.
Despuá‚ás de la ceremonia y el desfile militar, una apoteosis
multitudinaria mostrá¢á el nivel de esperanzas depositadas por el
pueblo espaá¤áol ante la nueva etapa histá¢árica que empezaba. Treinta
y seis aá¤áos sin libertad para el ejercicio de la ciudadaná¡áa, sin
dar opciá¢án al pueblo espaá¤áol de convertirse en cuerpo electoral y
configurar su espectro polá¡ático, hacá¡áan de la transiciá¢án hacia la
democracia un verdadero reto. Era lo que se iba a emprender bajo
el reinado de Juan Carlos I.
”Un furgá¢án autopropulsado lleva los despojos hasta el Valle de los
Caá¡ádos•
”Juan Carlos I, rey: jura ante unas cortes aá£án franquistas•.
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