miércoles, 20 de agosto de 2014

Qué es el tercer estado?

Pará¡ás, enero de 1789 -œ œEl diputado d­el estado llano y vicario general de
Chartres, Emmanuel Joseph SieyáŠás (* 1­748, Frá‚ájus), publica en la capital f­rancesa el opá£ásculo polá¡ático ”á¨áQuá‚á es
el tercer estado?•, que alcanza una a­mplia y rá ápida difusiá¢án. El panfleto
constituye un acta de acusaciá¢án cont­ra el rá‚ágimen absolutista de Luis XVI
y un programa para la revoluciá¢án en c­iernes. SieyáŠás aboga por una naciá¢án d­e ciudadanos que posean los mismos d­erechos y la participaciá¢án de los re­presentantes legá¡átimos de la naciá¢án e­n el gobierno de Francia; esta exige­ncia rompe de manera abierta con los
principios moná árquic¬os vigentes.
Dice SieyáŠás: á¨áQuá‚á es el tercer esta-
do? Todo. á¨áQuá‚á ha sido hasta el pre-
sente en el aspecto polá¡ático? Nada.
á¨áQuá‚á pide? Ser algo. Má ás adelante, el
panfleto pone al descubierto una m¬an­iobra de los estamentos privilegiados
para conservar su dominio sobre los e­stados generales: mientras el tercer
estado propone un sistema de votaciá¢án
democrá ático (un voto por cada hombre­), la nobleza y el alto clero quieren
que las votaciones se celebren por e­stamento, lo que les dará¡áa la mayorá¡á­a.
De todas las provincias llegan a Pa-
rá¡ás cartas en apoyo a las reclamacio-
nes del tercer estado, que agrupa a
la burguesá¡áa, al bajo clero y al ala
liberal de la pequeá¤áa nobleza. Los d­ebates en los estados generales está án
rodeados de un clima polá¡ático enferv­orizado. Nadie duda ya de que el Ant­iguo Rá‚ágimen está á herido de muerte: e­l ministro de Finanzas, Jacques Neck­er, declara en quiebra al estado. El
dá‚áficit fiscal, agravado por los dis­pendios que provoca el lujo de la co­rte de Versalles, pasa del 67 % al 1­00 % de los ingresos pá£áblicos. Las c­apas sociales pobres tienen que pagar
impuestos cada vez má ás pesados, de l­os que está án exentos el alto clero y
la nobleza. Mientras tanto, una serieÜj Ü de malas cosechas hace que aparezca e­l hambre en las provincias. El conju­nto de la poblaciá¢án radicaliza sus p­osiciones antimoná árquicas.

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