lunes, 25 de agosto de 2014

Ríos de petróleo y sangre en el Golfo

Bagdad, 22.9.1980 - œLos viejos contenciosos territoriales que
separan a Irá án e Irak, agravados en los á£áltimos meses por las
diferencias polá¡áticas y religiosas, acaban por arrastrar a los
dos paá¡áses a una guerra abierta. Aviones iraná¡áes bombardean las
refinerá¡áas petroleras de Chatt-el-Arab y la ciudad persa de
Tabriz; poco despuá‚ás, el ataque es repondido por los iraná¡áes, que
someten a Bagdad a un terrible bombardeo. El rá‚ágimen del presidente
iraquá¡á, Saddam Hussein, aspiraba a resolver rá ápidamente el conflicto,
y basaba sus cá álculos en la superioridad de su armamento y en el
hecho de que el ejá‚árcito iraná¡á habá¡áa quedado casi inutilizado
tras la revoluciá¢án. Por su parte, el ayatollah Jomeini cuenta con
la movilizaciá¢án popular, convocada a una guerra de profundos
componentes religiosos, para contrarrestar la superioridad tá‚ácnica
del enemigo. En el curso de los siete aá¤áos siguientes, los hechos
mostraron que el conflicto difá¡ácilmente podá¡áa otorgar una victoria
completa a uno de los bandos; los combates derivaron hacia una
guerra de posiciones, mientras fracasaban las gestiones interna­cionales de paz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario