viernes, 22 de agosto de 2014

Rojos y blancos se enfrentan en Rusia

Rusia, 30.05.1918

En el transcurso de los primeros meses
de 1918, el gobierno de los soviets
pierde el control de la mayor parte de
Rusia.
A pesar de lo acordado en el tratado
de paz de Brest-Litivsk y de haber lle­gado de hecho a Crimea y al delta del
Danubio, en el sudeste de Rusia, las
tropas alemanas siguen su avance hacia
el su¬deste del paá¡ás, mientras los tur­cos, despuá‚ás de llegar a las costas
del mar del Norte, penetran en Trans­caucasia y marchan sobre Baká£á y Tiflis.
Entonces, Trotski organiza el ejá‚árcito
rojo, destinado a defender el rá‚ágimen
revolucionario, compuesto por milicias
obreras y por soldados veteranos, pro­cedentes del frente alemá án, ademá ás de
antiguos oficilaes zaristas. En el nor­te, tropas de la marina bri¬tá ánica, tras
de¬sembarcar en marzo de 1918 en Arcan­gelsk, Mur¬mansk y Vladivostok, orga­nizan el go¬bierno del Norte, que pre­sidirá á cinco meses má ás tarde el po¬pu­lista Chaikovski. El cuerpo expedi¬cio­nario britá ánico, compuesto por unos
15000 hombres, reciben el apoyo del
ejá‚árcito contrarrevolucionario del ge­neral MIller (7000 hombres). Casi al
mismo tiem¬po, se producen desembarcos
esta¬douni¬denses y japoneses en Vladi­vostok (05¬.04.1918). El reforzado ejá‚ár­cito britá ánico, junto con el apoyo que
les proporciona el contingente japoná‚ás,
penetra en la regiá¢án transcaspiana.
En la regiá¢án del Don, Piotr Krasnov,
jefe de los cosacos, es elegido por
sus hombres (11.05.1918) para organizar
la resistencia contra el poder de los
bolcheviques. Los cosacos y las tropas
del general Antá¢án Denikin controlan
ya, a fines de mayo, el territorio que
comprende desde la lá¡ánea del frente
alemá án hasta el Volga, impidiendo de
esta manera que Moscá£á sea abastecida
de vá¡áveres.
Por otra parte, la legiá¢án de volunta­rios checos -compuesta, desde la á‚ápoca
zarista, por prisioneros de guerra y
desertores reclutados para combatir
al ajá‚árcito alemá án-, se niega a entre­gar las armas y se rebela contra el
gobierno soviá‚ático, tras decretar Trot­ski su disoluciá¢án una vez firmado el
acuerdo de Brest-Litovsk. Los che¬cos,
desplegados entre Irkustsk y Vla¬divos­tok, al mando de Benes y Masaryk, mar­chan hacia los Urales, controlando un
largo tramo del Transiberiano. Cuando
llegan a Samara, los checos apoyan la
constituciá¢án del gobierno independiente
del Volga medio. Despuá‚ás de combatir
al ejá‚árcito rojo en Kazá án, las tropas
blancas se apoderan del tesoro del ban­co imperial ruso, una gran fortuna en
oro. En estos momentos, las fuerzas
contrarrevolucionarias dominan el te­rritorio comprendido entre los Urales
y la lá¡ánea Volga-Kama. En la zona si­beriana de Omsk se constituye otro go­bierno opuesto a los soviets, el di­rigido por el excomandante del mar Ne­gro, el almirante Alexandr Koltchak.
Este gobierno, fusionado con el de Sa­mara, constituirá á, tras celebrarse en
septiembre de 1918 la conferencia de
Ufá á, el gobierno provisional de Rusia.
Toda esta compleja situaciá¢án obliga a
los bolcheviques a echar mano de sus
mejores elementos polá¡áticos y militares
para enviarlos a los fren¬tes má ás ame­nazados. Como consecuencia de ello,
la situaciá¢án interna se agrava aá£án má ás
al tener que atender dos frentes al
mismo tiempo.

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