lunes, 25 de agosto de 2014

Triunfa la revolución sandinista


Managua - 20.7.1979 - œTras la derrota de los á£áltimos ná£ácleos de
resistencia somocista, las tropas del FSLN (Frente Sandinista de
Liberaciá¢án Nacional) entran en la capital nicaragááense. Ya ha
tomado el poder la Junta de Reconstrucciá¢án Nacional, compuesta
por cinco miembros que representan un abanico de tendencias
polá¡áticas: Sergio Ramá¡árez (liberal), Alfonso Robelo (socialcristiano),
Moisá‚ás Hassá án (rama polá¡ática del sandinismo), Daniel Ortega
(Frente Sandinista, sector moderado), Violeta Chamorro (derecha
liberal, viuda del periodista Pedro Chamorro).
Desde 1960, cuando de la fusiá¢án de tres organizaciones nacionalistas
naciá¢á el FSLN, la lucha contra la dictadura de Somoza fue constante,
aunque sá¢álo a partir del otoá¤áo de 1977 comenzá¢á a inquietar verda­deramente al gobierno. Los guerrilleros llegaron a asaltar la
guarniciá¢án de San Carlos y, aunque luego debieron replegarse, su
á‚áxito les dio á ánimo para emprender acciones aproximá ándose a
Managua. El gobierno de EUA, preocupado por el creciente desprestigio
de Somoza y el avance de la guerrilla, tená¡áa preparado un hombre
de recambio: Pedro Chamorro, director del prestigioso diario ”La
Prensa• y la má ás destacada personalidad opositora.
Chamorro fue asesinado (10.1.1978), presuntamente por orden de
Somoza, quien asá¡á unificaba, contrariamente a lo que pudo esperar,
la oposiciá¢án al rá‚ágimen. Ocho meses despuá‚ás (21.8.1978), un
comando sandinista almando de Edá‚án Pastora (el comandante Cero)
asaltaba el Palacio Nacional. El á‚áxito de la operaciá¢án, que llevá¢á
al FSLN a las primeras planas de la prensa mundial, marcá¢á el
comienzo de la gran ofensiva que acabará¡áa con el derrocamiento de
Somoza. Once meses de lucha que costaron 200 000 muertos, 600 000
personas sin hogar, 250 000 refugiados. Somoza no vacilá¢á en
bombardear ciudades y ametrallar a la poblaciá¢án civil para aplastar
la insurrecciá¢án. El gobierno de Carter, temeroso de que los
sandinistas tomaran el poder, tardá¢á en sumarse a los demá ás paá¡áses
de Amá‚árica que exigá¡áan la dimisiá¢án de Somoza y clamaban contra el
genocidio.
Si el costo humano habá¡áa sido altá¡ásimo, el material significá¢á la
ruina econá¢ámica del paá¡ás. El monto de la deuda externa era de 1
500 millones de dá¢álares, el doble del valor de las exportaciones
de 1978. Las á£áltimas reservas de divisas las habá¡áa empleado
Somoza en comprar armamento para destruir a los rebeldes. No
quedaban existencias de materias primas y las cosechas se habá¡áan
perdido.
Un panorama de muerte y destrucciá¢án era el reflejo del á£áltimo y
desesperado esfuerzo de Somoza por mantenerse en el poder, prolongando
una dictadura familiar que habá¡áa durado 43 aá¤áos. Pero si el
balance era trá ágico, lo hacá¡áa olvidar el já£ábilo del pueblo liberado.
”La guerrilla triunfante desfila por las calles de Managua: la
apoteosis•

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