miércoles, 20 de agosto de 2014

Versalles: reconocimiento de los EU de América


Pará¡ás, 3.9.1793 - œEl acuerdo franco-­britá ánico firmado hoy en Versalles r­econoce la plena soberaná¡áa de los Es­tados Unidos de Amá‚árica; las antiguas
Trece Colonias britá ánicas adelantan s­u frontera Oeste hasta el Mississippi
y la del Noroeste hasta el rá¡áo San L­orenzo y los grandes lagos. El acuer­do supone un recorte importante en l­as pretensiones imperiales britá ánicas
y prestigia al gobierno de Luis XVI;
sin embargo, tendrá¡áa para Francia -q­ue habá¡áa apoyado a los insurrectos n­orteameri¬canos- resultados paradá¢ájic­os. En primer lugar, la victoria de l­os patriotas norteamericanos propicia
una rá ápida difusiá¢án de las ideas lib­erales en los medios burgueses de Fr­ancia, que ya simpatizaban con la Il­ustraciá¢án. Cuando regresa a Pará¡ás, d­espuá‚ás de haber comandado los ejá‚árci­tos de Virginia, el general La Fayet­te es recibido como un há‚ároe de la l­ibertad por las masas de Pará¡ás, en m­edio de la desconfianza del rey y de
la nobleza. La segunda consecuenc¬ia d­e la liberaciá¢án norteamericana no es
menos nefasta para la causa de Luis X­VI, un rey absolutista: la deuda del
estado ha crecido de manera alarmante
a causa del compromiso bá‚álico en Amá‚á­rica, y el hecho no hace otra cosa q­ue agudizar la crisis econá¢ámica gene­ral que atravesaba el paá¡ás: la banca­rrota del estado y las explosiones de
malestar social no se hará¡áan esperar.
A partir de la firma del tratado de V­ersalles, la vida polá¡ática, social e
institu¬cional de Francia entra en una
vertiginosa espiral de acontecimient­os que terminará¡áan por ahogar a la m­onar¬quá¡áa, mientras el viejo enemigo i­nglá‚ás se convertirá á con el tiempo en
un decidido defensor de los derechos
reales de Luis XVI.

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