Austria
España, 1.11.1700 - Fallece en Madrid
Carlos II (* Madrid, 1661), rey de
España desde 1665.
Hijo de Felipe IV y de Mariana de
Austria, durante su minoridad
(1665-75), ejerce la regencia su
madre, con desconocimiento de las
labores de gobierno y falta de tino
al elegir consejeros. Confianza en
hombres de capacidad (Juan Everardo
Nithard) y honradez (Fernando
Valenzuela, el duende de palacio)
harto dudosas, y acaba cediendo al
pronunciamiento del hijo bastardo de
su marido, Juan José de Austria
también poco dotado (1676-79).
Carlos II llega en mal momento al
poder. Malo por lo polá¡ático, y malo
por él mismo. Débil, enfermizo, con
poca inteligencia, no es el mejor
representante para los restos
de un imperio glorioso. Patá‚áticos el
imperio y el rey, se acompañan.
España se hunde a favor de Francia.
La paz de Nimega (1678), le entrega
el Franco Condado y algunas plazas
flamencas. Hacia 1680, prácticamente
no hay gobierno, y Francia señorea
por las posesiones españolas en
Europa. Se firma una tregua de veinte
años (Ratisbona, 1684) entre España y
Francia, pero la implicación en los
asuntos centroeuropeos, les vuelve a
enfrentar en 1690. Los resultados son
aún más penosos que antes. La
invasión de Cataluña encuentra a un
ejército español mermado, que precisa
de la llegada de tropas austriacas
para emprender una defensa eficaz de
las fronteras. La paz de Ryswick le
pone fin (1697), al tiempo que
concluye el intento militar de
hacerse con la sucesión a la corona
española. A partir de ahora, se
impone la vía diplomática.
Detrás de ataques y alianzas, está el
deseo de ocupar el trono español,
sobre todo de franceses y austriacos.
El primer matrimonio de Carlos II, a
los dieciocho años, con María Luisa
de Orleans, no tiene descendencia.
El segundo, con Mariana de Neoburgo,
tampoco resulta fructífero. Entonces
se desarrolla un episodio esperpéntico. El confesor real, Froilán Díaz,
inicia una serie de representaciones
diabólicas, con el mismo Satán dando
recetas médicas, para curar la
supuesta esterilidad de Carlos II.
Los promotores de la mascarada acaban
en manos de la Inquisición. El rey
sólo gana el apodo del Hechizado.
Sus últimos años están agriados por
la polémica sucesoria. Llega a hacer
testamento por José Fernando Maximiliano de Baviera, pero muerto este,
elige a Felipe de Anjou, en contra
del archiduque Carlos. Es la solución
de los proble¬mas de Espaá¤áa.
El á£áltimo Austria da el relevo.
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