jueves, 21 de agosto de 2014

Fernando VII: la defunción del anti­guo régimen


Espaá¤áa, 29.9.1833 -œ Fallece en Madrid
Fernando VII (* El Escorial 1784), rey
de Espaá¤áa desde el 19.3.1808.
Hijo de Carlos IV y de Mará¡áa Luisa de
Parma, Fernando recibe su educaciá¢án
del caná¢ánico Escoiquiz, que fomenta
en á‚ál la desconfianza hacia sus proge­nitores, especialmente por su depen­den¬cia del pode¬roso valido Godoy. En
1802 casa con Maria Antonia de Ná ápo­les, que fallecerá á cuatro aá¤áos desp­uá‚ás. No es un matrimonio ideal. El
tiempo pule las asperezas, pero la
primera reacciá¢án de la princesa, al
ver a Fer¬nando, es el llanto. Tal
como le des¬cribe su sue¬gra, una opi­niá¢án en verdad parcial, Fernan¬do es
de horrible aspecto, con un talante
que da miedo y tonto comp¬leto; gordo,
apá ático y con voz a¬flauta¬da.
Tras la muerte de su esposa se inician
las grandes conspiraciones de Ferna­ndo. Entabla conversaciones con Nap­oleá¢án, para casarse con una princesa
de su familia, pero es descubierto y
se pro¬duce el proceso del Escorial
(1807-08), que acaba con la absoluciá¢án
de todos los inculpados, descubiertos
gracias a Fernando, que, una vez pr­eso, no t¬iene reparos en denunciar a
sus cá¢ámp¬lices. Sin embargo, es sá¢álo
el preá ám¬bulo. El 17-18.3.1808, se
produce el motá¡án de Aranjuez, que
acaba con el gobierno de Godoy y la
abdicaciá¢án de Carlos IV en su hijo.
Ya es rey, por ahora.
Los franceses ya está án en Espaá¤áa, y
poco despuá‚ás Fernando VII marcha a Ba­yona a entrevistarse con Napoleá¢án. El
resultado es la devoluciá¢án de la co­rona a su padre, y la cesiá¢án de esta
a Napo¬leá¢án, que la reserva para su
hermano Josá‚á, el mal llamado Pepe
Botella.
Despuá‚ás, el estallido de la guerra de
independencia, y el clamor popular por
Fernando VII, el Deseado, que por fin
regresa el á á 22.3.1814.
Las esperanzas se cumplen, aunque sá¢álo
las de los absolutistas. Hasta 1820
se impone un verdadero rá‚ágimen absolu­tista, que acaba con las conquistas
de la constituciá¢án de 1812, mientras
liberales como Espoz y Mina, Porlier
o Lacy, intentan sublevaciones que
aca¬ban siendo sangrientamente repri­midas. En estos aá¤áos Fernando VII
casa con Mará¡áa Isabel de Braganza
(1816), que fallece a los dos aá¤áos,
y con Mará¡áa Josefa Amalia de Sajonia,
que fallecerá á en 1829. Des¬puá‚ás de
las tres mará¡áas, una cuarta, la á£ált­ima. En 1829 casará á con su sobri¬na
Mará¡áa Cristina de Bor¬bá¢án, madre de
la futura Isabel II, con la que se
ini¬ciará á uno de los graves conflictos
de la Espaá¤áa del s XIX, la guerra
carlis¬ta, a raá¡áz de la promulga¬ciá¢án
de la Pragmá ática Sanciá¢án en 1830.
Retornando a 1820, encontramos la su­blevaciá¢án liberal de Riego, y el in­icio del trienio liberal, que perdura
hasta la llegada de las tropas fran­cesas de los Cien Mil Hijos de San
Luis, y el retorno al absolutismo (á á
1.10.1823). Desde 1823 hasta su mue­rte, Espaá¤áa se halla sometida a lo
que se ha dado en llamar la dá‚ácada
ominosa.
Se instauran medidas de represiá¢án, má ás
sistemá áticas que las anteriores, mien­tras se decreta la vuelta a la situa­ciá¢án existente en marzo de 1820. Se
desarma a los milicianos, se reinstau­ran los ayuntamientos de 1820 y se
crea una comisiá¢án para la depuraciá¢án
de los empleados. Fernando VII, tras
su libe¬raciá¢án, considera necesaria
la presen¬cia  del ejá‚árcito francá‚ás
para asegurar la consolidaciá¢án del
rá‚ágimen, pagado por la hacienda esp­aá¤áola, al tiempo que se amplá¡áa el
cuerpo de voluntarios reales, y se
le dota de una financia¬ciá¢án propia.
Sá¢álo la presiá¢án de los embajadores
francá‚ás y ruso le hará án otorgar la
amnistá¡áa de 1.5.1824, en la que, bajo
la apariencia de un perdá¢án general,
se contemplan hasta quince casos de
excepciones.
El rá‚ágimen absolutista de Fernando VII
es empleado para restaurar la sociedad
estamental de antaá¤áo. El restableciÜj

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