viernes, 22 de agosto de 2014

Francisco José y el fin de Austria


Austria, 21.11.1916 - œA la edad de 86
aá¤áos muere en Viena el emperador de
Austria (1848-1916) y rey de Hun¬grá¡áa
(1867-1916), Francisco Josá‚á I. El nuevo
so¬berano, Carlos I (1916-1918), es par­tidario de solucio¬nes modernas para
revitalizar la monar¬quá¡áa dual.
Francisco Josá‚á I, que asciende al doble
tro¬no en 1848, despuá‚ás de la ab¬dicaciá¢án
de su tá¡áo, el emperador Fer¬nando I,
impone un rá‚ágimen autoritario para s­ecundar la polá¡ática conser¬vadora pre­conizada por el canciller Schwarzen­berg. El emperador se halla sustentado
por el ejá‚árcito, á£ánico garante de la
unidad de su Imperio, y por una admi­nistraciá¢án fuertemente centralizada.
Despuá‚ás de sofocar la revuelta há£ángara
(1849) con ayuda del zar ruso Nicolá ás
I, pres¬cin¬de de las vie¬jas a¬sambleas
me¬dievales y de la cons¬titu¬ciá¢án y go­bier¬na en Hun¬grá¡áa de ma¬nera dictatori­al. Austria decla¬ra la guerra a Francia
(23.4.1859) por el conflicto del Pia­monte, y sufre las derrotas de Ma¬genta
y Solfe¬rino y la cesiá¢án de Lombar¬dá¡áa.
Pero el sistema impulsado por el minis­tro del interior Alexander Bach (el
Estado unitario, artificial) no puede
resistir estos reveses, por lo que el
emperador se ve obligado a pro¬mul¬gar
una Con¬stitu¬ciá¢án federal, trans¬formada
en 1861 en una unitaria ante las pre­tensiones há£án¬garas y checas. El fracaso
de esta nue¬va propuesta, la guerra con­tra Prusia y la aplastante derrota de
Sadowa-Ká”á¬niggrá„átz (3.7.1866) impulsan
a Austria a aproximarse a los há£án¬garos.
Por el Compromiso de 1867, el Imperio
queda dividido en dos zonas de influen­cia: la magiar, al este del Leitha, y
la austrá¡áaca, al oeste. En ese aá¤áo se
inicia un perá¡áodo que se caracteriza
por la contraposiciá¢án entre los exce­lentes resultados de la indus¬trializa­ciá¢án del paá¡ás y los desastres provoca­dos por la polá¡ática antiminori¬taria.
El rechazo de los nacionalistas checos
del Compromiso de 1867 lleva a Francis­co Josá‚á a intentar negociar con ellos
a travá‚ás de su ministro federalista
Hohenwart (1870-71). Pero al no conse­guir sus objetivos, forma un gobierno
liberal unitarista, encabezado por el
conde Deauersperg. El rechazo a su po­lá¡ática exterior, germaná¢áfila y expan­sionista, por parte de los centralis­tas, le impulsa a formar un gobierno
federalista, gobernado por el conde
Taaffe (1879). Desde este momento, el
emperador, indispuesto continuamente
con los partidos nacionalistas, batalla
por conservar la unidad de su estado
a cualquier precio. Tras un periodo
en el que suspende el rá‚ágimen parlamen­tario, en 1907 vuelve al sistema libe­ral e instituye el su¬fragio universal.
El asesinato de su sobrino, Francisco
Fernando, le lleva adeclarar la guerra
a Servia (28.7.¬1914).

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