Gran Bretaá¤áa declara la guerra a Espaá¤áa
por causa de las vejaciones infringidas
a los ciudadanos britá ánicos, asá¡á como
a problemas fronterizos no dilucidados
en Florida.
Despuá‚ás de que el capitá án contrabandista Robert Jenkins hubiese mostrado su
oreja, que le habá¡áa sido amputada presuntamente por los espaá¤áoles, durante
una sesiá¢án del parlamento britá ánico (marzo de 1738), el primer ministro britá ánico, Walpole, se reá£áne con delegados
espaá¤áoles para discutir sus problemas
de comercio y navegaciá¢án, asá¡á como los
lá¡ámites de la Florida y de la Carolina.
Espaá¤áa se compromete a pagar una indemnizaciá¢án, pero esta demostraciá¢án no satisface a la opiniá¢án popular britá ánica,
que fuerza a enviar una escuadra, al
mando del almirante Haddock, ante Gibraltar. La respuesta de Felipe V no
se hace esperar y declara la guerra a
Gran Bretaá¤áa. Los britá ánicos salen originariamente favorecidos en el conflicto.
La guerra de la oreja de Jenkins enlaza
en 1740 con la guerra de Sucesiá¢án austrá¡áaca.
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