El jeque Ibn Saud y su dinastá¡áa se
unen al movimiento integrista de los
wahhabá¡áes, fundado por el reformador
islá ámico Ibn Abd al-Wahhab, que
pretende devolver al Islam su pureza
original a travá‚ás de la eliminaciá¢án
de las innovaciones incorporadas tras
la codificaciá¢án del Corá án, en 653.
Los wahhabá¡áes propugnan una renovaciá¢án de la sociedad islá ámica, que a
su juicio debe abandonar el culto a
los muertos e incluso la veneraciá¢án
a Mahoma, porque sá¢álo Alá á puede ser
objeto de adoraciá¢án. Los reformadores
condenan el consumo de vino, cafá‚á y
tabaco, y ponen de nuevo en vigencia
leyes que habá¡áan caá¡ádo en desuso, en-
tre ellas la que condena a los la-
drones a la amputaciá¢án de una mano y
a las adá£álteras a ser lapida¬das.
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