Rusia, 07.11.1917
Los guardias rojos, dirigidos por Leá¢án
Trotski, entran en Petrogrado y se apoderan de los principales puntos de la
ciudad, poniendo fin de esta manera
al gobierno pro¬visional presidido por
Alexandr Kerenski. Este golpe de estado
coincide con la celebraciá¢án del II congreso de los soviets, por lo que la
noticia sus¬cita un gran entusiasmo entre los dele¬gados. Tras la conquista
y a¬salto del palacio de Invierno, el
co¬mitá‚á mi¬litar revolu¬cionario asume el
poder, pero las propuestas de Lenin
en el con¬greso de los soviets referentes a la construcciá¢án de un estado socialista provocan la retirada de los
represen¬tantes moderados, que se niegan a legitimar el golpe de estado bolchevique. La retirada de los socialdemá¢ácratas, de los socialrevolucionarios y de otros representantes democrá áticos, permite a los bolcheviques
controlar totalemente la asamblea. Asá¡á,
los de¬legados presentes en el Congreso
aprue¬ban la proclamaciá¢án del estado
de los soviets, bajo la direcciá¢án de
un Con¬sejo de co¬misarios del pueblo,
presi¬dido por Le¬nin y dominado por los
bol¬cheviques. Este hecho culmina un
pro¬ceso revolu¬cionario que transforma
el viejo im¬perio zarista en la Uniá¢án
So¬viá‚ática.
Las conclusiones que sacan mencheviques
y bolcheviques de la fracasada revoluciá¢án de 1905 son opuestas: mientras
que para los primeros, estrictamente
mar¬xistas, la condiciá¢án necesaria para
el desarrollo de un gran proletariado,
y la consiguiente revoluciá¢án socialista, es el acceso a un estado capitalista moderno, para los segundos, unicamente el proletariado ruso, apoyado
por los campesinos, puede realizar la
transi¬ciá¢án hacia el socialismo. En el
periodo 1905-1917, Rusia se halla inmersa en plena dictadura de la burocracia nobiliaria, de la policá¡áa, del
ejá‚árcito y de la iglesia ortodoxa; la
familia imperial, por su parte, sometida a la influencia de Rasputá¡án; el
85% de los rusos viven en el campo en
situaciá¢án precaria. Sin embargo, se
ha ido formando un sistema capitalista,
con la apariciá¢án de los kulaks o campesinos propietarios y la existencia de
3,5 mi¬llones de obreros gracias al desa¬rrollo de la industria, en manos extranjeras. Ya desde 1915, el imperio
ruso se en¬cuentra profundamente desorganizado: el ejá‚árcito sufre muchas pá‚árdidads en la guerra, cuyo gasto desencadena la inflaciá¢án, asá¡á como la crisis
de los abastecimientos; hay escasez
de armas en el frente, se producen numerosas huelgas en las ciudades y algunos acu¬mulan grandes fortunas al amparo del favor oficial. Se llega al
punto culminante de la crisis en el
invierno de 1916-1917, con la escasez
de todo en las ciudades, la subida de
precios, las intensas huelgas y las
numerosas desercio¬nes en el ejá‚árcito.
La burguesá¡áa, por su parte, pretende
eliminar a Nicolá ás II en favor de hermano Miguel y Rasputá¡án es asesinado
en diciembre de 1916 para evitar la
revoluciá¢án popular. Mie¬ntras tanto,
en enero de 1917 la situaciá¢án es caá¢ática en el paá¡ás y las tropas comienzan
a amotinarse, pero el zar Nicolá ás II,
absorto por el mando supremo en el frente de guerra, delega sus a¬suntos polá¡áticos en Petrogrado a la zarina y
su inepto gobierno.
Los o¬bre¬ros se lanzan, en febrero de
1917, a la calle, unos convocados por
los men¬cheviques y otros por los bolchevi¬ques, en apoyo de la Duma, sus¬¬pendida por el zar, por la formaciá¢án
de un go¬bierno de salvaciá¢án nacional
y recla¬mando pan, extendiá‚ándose hasta
tomar un cará ácter polá¡ático cuando se
exige un cambio de gobierno y el fin
de la guerra. Existe un gran vacá¡áo de
poder, que es parcialmente cubierto
por estructuras organizativas surgidas
de las fá ábricas, de los cuarteles y
de la duma, que intenta encabezar el
proceso de cambio. La re¬voluciá¢án de
febrero triunfa despuá‚ás de sublevarse
las tro¬pas y de dimitir el gobierno
imperial. Inmediatamente, los jefes
socialistas constituyen el soviet de
Petrogrado, a la vez que la Duma, to-
davá¡áa dudosa de asumir el po¬der, elige
un comitá‚á pro¬visional. Des¬puá‚ás de la
bdicaciá¢án del zar el 15 (2 de marzo),
los libe¬rales forman un go¬bierno provisional, que establece las libertades
democrá á¬ticas, presi¬dido por el prá¡áncipe
Lvov. Este organismo y el soviet llegan
a un cierto compromiso, aunque los segundos siguieron contro¬lando la ac¬tividad econá¢ámica y el a¬provisionamiento. De hecho existen dos poderes enfrentados: nobles y burgue¬ses, por un
lado, y cla¬ses populares por otro. La
llegada de Lenin, gracias a la ayuda
del Reich alemá án, agudiza este enfrentamiento, al lograr conven¬cer a los
bolcheviques con sus cá‚álebres Tesis
de abril (nimguna concesiá¢án a la polá¡ática de defensa ancional; las dos
etapas de la revoluciá¢án, la burguesa
y la proletaria; ningá£án apoyo al gobier¬no pro¬visional; los bolcheviques,
en monorá¡áa; el poder para los so¬viets;
nacionalizaciones; adopciá¢án del tá‚ármino
comunista; creaciá¢án de una internacional revolucionaria y creaciá¢án de una
repá£áblica de clase). El gobierno provisional, falto del a¬poyo popular e
incapaz de imponer su autoridad, decide admitir a ministros socialistas
moderados, quienes quedan comprometidos
-con un gobierno belic¬ista e ineficaz-
ante las masas. De esta forma, aunque
en el primer congreso de los soviets
(16 de junio), los socialistas revolucionarios y los moderados disponen
de una aplia mayorá¡áa, los bol¬cheviques,
al exigir que todo el poder pase a manos de los soviets, se pre¬sentan como
á£ánicos de¬fensores de los interes de
las clases populares. Los bolcheviques,
que dis¬ponen de gru¬pos armados, intentan una insurrecciá¢án es¬pontá ánea desde
el 16 (3) hasta el 18 (5) de julio;
pero fra¬casa y desen¬ca¬dena la represiá¢án
contra los bolche¬viques. El poder se
sigue de¬bilitando.
Lvov dimite y es sustituido por Kerensky, que forma un cobierno compuesto
en su mayorá¡áa por socialistas moderados. Mientras tanto, se celebra el VI
Congreso del partido bolchevique, cuyo
comitá‚á central, formado por Lenin, Trotski, Ziná¢áviev, Ká ámenev y otros, se
dedica a preparar la insurrecciá¢án, ante
la ineficacia de la vá¡áa pacá¡áfica. Gradualmente, el nuevo gobierno, incapaz
de restablecer el orden e imponer su
autoridad, es abandonado por los conservadores, partidarios de un poder
fuerte. A principios de septiembre se
produce un intento de golpe de estado
del ge¬neral Kornilov, que es abortado
por la determinaciá¢án de los bolcheviques, lo que aumenta su influencia. A
consecuencia del fracasado golpe se
crea un Preparlamento y se reconstruye
un á£áltimo gobierno Kerenski, que no
puede frenar el empuje de los bolcheviques, quienes logran asumir el poder
de los soviets en las ciudades. Ante
estos acontecimientos, Lenin juzga que
ha llegado la hora de tomar el poder
y que es necesario desencadenar la subleva¬ciá¢án armada sin esperar al congreso de los soviets previsto para noviembre. Los bolcheviques crean un comitá‚á
mi¬litar re¬volucionario (CMR), en el
seno del soviet de Petrogrado, presidido por Tro¬tski y destinado a encauzar
la insurrec¬ciá¢án. La guardia roja, los
ma¬rinos de la flota del Bá áltico y soldados de la guarniciá¢án y del frente
nor¬te, son acantonados. El 6 de noviembre, el CMR lanza una proclama en
Petrogrado, ante la cual, Kerenski reá£áne las tropas (cadetes) ante el palacio de Invierno, del que posteriormente huirá á ante la amenaza del crucero
Aurora. Frente a este acontecimiento,
el Preparlamento se muestra neutral.
Del 6 al 7 de noviembre, los bolcheviques, al frente de 10000 hombres,
toman la ciu¬dad. Mientras se abre la
sesiá¢án del soviet de Petrogrado y, má ás
tarde, la del II congreso de losa soviets, el crucero Aurora procede al
bombardeo del palacio de Invierno, que
es ocupado a la maá¤áana siguiente (8
de noviembre). Los antiguos ministros
son apresados y el poder es controlado
por los bol¬cheviques. Al mismo tiempo
y mientras los fun¬cionarios de los ministerios se decla¬ran en huelga contra
el nuevo poder, la duma municipal de
Petrogrado, junto con el sin¬dicato de
ferroviarios y los mencheviques hacen
un llamamiento contra los bolcheviques.
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