lunes, 25 de agosto de 2014
Los límites del crecimiento
El crecimiento depende de la capacidad de producciá¢án y se ve cada
vez menos obstaculizado por la falta de capitales, a pesar de que
los recursos humanos sean un freno a la expansiá¢án. Se van descubriendo
nuevos recursos naturales, a la vez que se explotan algunos que
hasta ahora carecá¡áan de interá‚ás econá¢ámico. Como la poblaciá¢án crece, se procede a la explotaciá¢án de tierras cada vez menos fá‚ártiles, lo que repercute en el alza continuada de los precios agrá¡ácolas, de los salarios, etc. De esta manera, el sistema social y econá¢ámico se paraliza gradualmente mientras que la riqueza se concentra cada vez má ás en manos de unos pocos, el trabajo y la energá¡áa son recompensados cada vez menos. Pero como
la explotaciá¢án de la tierra es cada vez má ás destructiva, a la
crisis demográ áfica se le aá¤áade la crisis ecolá¢ágica, má ás grave a
largo plazo.
El crecimiento va acompaá¤áado desde principios del s XIX por una
utilizaciá¢án cada vez má ás activa de los recursos naturales, cuya
explotaciá¢án ha ido aumentando al igual que la poblaciá¢án mundial y
generando tensiones ecolá¢ágicas. La energá¡áa necesaria que implica
el progreso provoca la multiplicaciá¢án de daá¤áos en el medio y, a
la larga, en la poblaciá¢án. La explosiá¢án demográ áfica y el fá ácil
acceso al consumo acarrean un consumo acelerado de los recursos,
que se agotan rá ápidamente, ocasionando al mismo tiempo una creciente
poluciá¢án, cuyas fuentes má ás graves se encuentran en el nivel de
las actividades bá ásicas (centrales tá‚ármicas, industria, automá¢áviles,
etc.). Hasta ahora, la producciá¢án de los recursos naturales se ha
podido hacer a costes decrecientes gracias a la facilidad en la
explotaciá¢án de tierras o de yacimientos, a la utilizaciá¢án de
maquinaria y equipos má ás eficaces, al cambio en la escala en la
producciá¢án y a la utilizaciá¢án de fuentes de energá¡áa cuyo coste
era, asimismo, decreciente. Como resultado directo de esta evoluciá¢án
corresponde la multiplicaciá¢án de las poluciones, especialmente
por el consumo del petrá¢áleo, lo que determina las amenazas de
problemas ecolá¢ágicos graves. Para eliminar este riesgo, nos vemos
obligados a consumir má ás energá¡áa (eliminaciá¢án de ruidos, construcciá¢án
de má áquinas má ás eficaces para suprimir o reducir la poluciá¢án,
etc.). A pesar de que los costes de la energá¡áa permanezcan estables,
los de los productos agrá¡ácolas y de las materias bá ásicas suben
por lo que el actual crecimiento se hace a costes decrecientes o
constantes. Todo ello tiende a un crecimiento de tipo exponencial,
que sigue favoreciendo má ás a los paá¡áses ricos, pero que segá£án los
entendidos no puede continuar durante mucho tiempo.
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