La utilizaciá¢án cientá¡áfica de la biologá¡áa con finalidades prá ácticas,
que nace a fines del siglo pasado con el descubrimiento de la
microbiologá¡áa, se desarrolla prodigiosamente a partir de la
Segunda guerra mundial. La transmisiá¢án de material gená‚ático entre
organismos tan diferentes como el hombre, los animales, las
plantas y las bacterias, hacen abrigar grandes esperanzas, como
por ejemplo la producciá¢án de insulina humana por bacterias recombinadas ”in vitro•.
Aplicadas a la agricultura, las biotecnologá¡áas tienen un gran
futuro pero comportan, por otro lado, grandes peligros. La primera
gran labor de las biotecnologá¡áas ha sido la Revoluciá¢án Verde, con
la elecciá¢án de nuevas variedades de cereales de alto rendimiento.
Se seleccionaron diversas variedades de trigo mexicano y arroz
filipino y durante los aá¤áos sesenta se utilizaron las nuevas
especies en otras zonas del mundo, comprobá ándose un importante
aumento de la producciá¢án agrá¡ácola. El cruce entre estas variedades
y otras especies locales resistentes posibilitá¢á la obtenciá¢án de
má ás y mejores cosechas. En 10 aá¤áos se sembraron con variedades de
cereales de alto rendimiento má ás de la mitad de la superficie de
tierra cultivable de trigo y una tercera parte de la de arroz en
paá¡áses en vá¡áas de desarrollo. Algunos de estos paá¡áses (India,
Bangla Desh) pasaron a ser autosuficientes en las dá‚ácadas de los
70 y 80, llegando a recoger dos o tres cosechas al aá¤áo. Pero este
cultivo tiene consecuencias negativas: exige grandes inversiones
en abonos, desinfectantes e irrigaciones, que sá¢álo los terratenientes
pueden costear. Estos han ocupado los campos de los pequeá¤áos
agricultores, quienes se han incorporado al subproletariado de
las ciudades. Otra de las consecuencias es la caá¡áda mundial de
los precios de un producto (por ejemplo, el azá£ácar), que comporta
la ruina de algunos paá¡áses que basan su economá¡áa en el cultivo de
aquel producto. Por eso, los paá¡áses en vá¡áas de desarrollo concentran
sus esfuerzos en el terreno de la agricultura, potenciando especial-
mente dos esferas: por una parte, la producciá¢án primaria, que
comprende bá ásicamente la mejora de las plantas (perfeccionamiento
de los má‚átodos tradicionales de selecciá¢án y cruce de plantas para
obtener nuevas variedades) y la fijaciá¢án del nitrá¢ágeno y, por
otra, las bioconversiones de productos y residuos agrá¡ácolas para
producir energá¡áa (producciá¢án de biogá ás a partir de celulosa y de
deyecciones humanas y animales; carburantes lá¡áquidos, como el
etano a partir de la caá¤áa de la caá¤áa de azá£ácar) y alimentos
(producciá¢án industrial de proteá¡ánas a partir de organismos unicelulares, a partir de petrá¢áleo y a partir de aminoá ácidos, y el
enriquecimiento proteico de los alimentos por fermentaciá¢án).
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