viernes, 22 de agosto de 2014

Del espíritu de febrero a las elecciones generales


Espaá¤áa, 15.6.1977 - œEn una jornada con pocos incidentes y en un
clima má ás bien festivo, han tenido lugar en Espaá¤áa las primeras
elecciones por sufragio universal y secreto y con autá‚ánticos
partidos polá¡áticos desde 1936, que dieron la victoria al Frente
Popular y que desembocaron en la guerra civil.
Desde la muerte de Franco, en Espaá¤áa todo ha sido una autá‚ántica
labor de bolillos. Tras empezar su reinado, Juan Carlos I, aunque
lo hiciera dentro de la ley de Sucesiá¢án del rá‚ágimen anterior,
dejá¢á bastante claro que pretendá¡áa ser el rey de todos los espaá¤áoles.
En un principio respetá¢á la presidencia del gobierno ejercida por
Arias Navarro desde antes de la muerte del dictador. Arias habá¡áa
hecho cá‚álebre la expresiá¢án "espá¡áritu del 12 de febrero", dá¡áa en
que ante las Cortes realizá¢á un discurso aludiendo en una frase al
"contraste de pareceres". Se refiriá¢á tambiá‚án a asociaciones
polá¡áticas dentro del Movimiento. Todo ello permitiá¢á en aquel
momento abrigar ciertas esperanzas. Las asociaciones podrá¡áan
llevar al reconocimiento de partidos polá¡áticos, aunque esto no
cupiese legalmente dentro del Movimiento. A la desapariciá¢án de
Franco, recompuso su gobierno e incluyá¢á en á‚ál a ciertos elementos
aperturistas, como Fraga y Areilza. Pero el ritmo del cambio que
pedá¡áa el paá¡ás no avanzaba. Arias parecá¡áa haberse cristalizado en
su anterior espá¡áritu de febrero que no se avená¡áa ya con los
nuevos tiempos. Tampoco la conflictividad social, alentada por
las izquierdas, y los inconformismos de la vieja derecha dejaban
espacio suficiente para maniobrar.
En esa tesitura, el rey consiguiá¢á la dimisiá¢án de Arias y nombrar,
en la terna propuesta por el Consejo del Reino, a Adolfo Suá árez,
que hasta aquel momento no dejaba de ser un representante muy
cualificado del Movimiento, y hasta su secretario general.
Los pesos fuertes del gobierno anterior no quisieron participar
en el nuevo ejecutivo, al que llegaron a tachar de gobierno de
penenes. Pero entre el rey y el nuevo primer ministro se acelerá¢á
el discurrir polá¡ático. Se consiguiá¢á que las cortes franquistas se
suicidasen polá¡áticamente al aprobar una ley de reforma de las
instituciones heredadas del franquismo, y que el pueblo la aprobase
mayoritariamente en referá‚ándum, aunque los partidarios de la
ruptura, entre ellos el PSOE, hiciesen campaá¤áa por la abstenciá¢án.
A partir de este momento se pusieron las bases para la inscripciá¢án
de autá‚ánticos partidos polá¡áticos de cara a convocar unas elecciones
generales que diesen paso a unas nuevas Cortes que, aunque aá£án
mantendrá¡áan a senadores de designaciá¢án real, á‚ástos se seleccionaron
por tendencias y puntos de vista, de forma omnicomprensiva.
El ciudadano medio quedá¢á abrumado por la sopa de siglas que
representará¡áan los nuevos partidos, ademá ás de los ya histá¢áricos
como PSOE, PNV, UDC, etc. De momento se excluyá¢á la legalizaciá¢án
del PCE, algo que parecá¡áa natural. Pero en una há ábil maniobra, y
con contestaciones dentro del ejá‚árcito, al final tambiá‚án el PCE
pudo ponerse en liza. El presidente del gobierno, Adolfo Suá árez,
aprovechá¢á los dá¡áas de semana santa para anunciar esta noticia al
paá¡ás.
Hasta llegar al dá¡áa de las elecciones hubo momentos de gran
crispaciá¢án y peligro, entre atentados de ETA y de fuerzas de la
ultraderecha. Se produjo sobre todo la matanza de los abogados
laboralistas de Atocha, de Comisiones Obreras y de ideologá¡áa
comunista. Las elecciones de hoy tambiá‚án han sido reveladoras. Ha
triunfado el partido de centro improvisado, UCD, con el 34,72% de
los votos (165 escaá¤áos); en segundo lugar el PSOE con el 29,25%
(118 escaá¤áos) y tanto el PCE, con 20 escaá¤áos, como Alianza Popular,
con 16, han demostrado que el paá¡ás no quiere extremismos sino
centrismos, pues el PCE no ha confirmado la fuerza que se le
creá¡áa, ni los vestigios franquistas de Alianza Popular han conseguido
ilusionar el elector. Ni siquiera Arias, que se presentá¢á al
Senado, ha conseguido escaá¤áo. Han salido de nuevo a la luz los
partidos regionalistas (PNV y el nuevo centro catalá án en torno a
Pujol y su ConvergáŠáncia Democrá ática de Catalunya, mientras la
clá ásica ”Esquerra Republicana• quedaba con un escaá¤áo de tipo testi­monial). Estas fuerzas polá¡áticas habrá án de ser las que configuren
unas cortes en realidad constituyentes. Una buena constituciá¢án
consolidará¡áa el proceso de recuperaciá¢án democrá ática, algo que,
tras morir Franco, se veá¡áa utá¢ápico.

”Las elecciones del 15.6: una gran afluencia de electores•

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