Italia, 23.6.1978 -œ Las Brigadas Rojas, que el pasado 9 de mayo
reivindicaron el asesinato del lá¡áder democristiano Aldo Moro, se
ven enfrentadas ahora a las 29 sentencias condenatorias emitidas por un tribunal turiná‚ás. Entre los encausados figuran su
fundador, Renato Curcio, y Pietro Bassi, uno de los dirigentes
"histá¢áricos" de la orga¬nizaciá¢án; ambos han sido condenados a
quince aá¤áos de reclusiá¢án, las penas má ás altas dictadas en este
proceso. Asimismo, han sido declarados culpables 27 acti¬vistas
má ás, mientras que se han dictado 16 sentencias absolutorias.
Fundada en 1969, la organizaciá¢án ini¬ciá¢á sus actividades al aá¤áo
siguiente, esen¬cialmente dirigi¬das contra los lá¡á¬deres polá¡áticos
del paá¡ás, aunque sin desdeá¤áar los atentados contra miembros
del poder judicial o del estamento mi¬litar, tanto nacional como
extranjero.
Las condenas emitidas hoy -despuá‚ás de má ás de tres meses de proceso
judicial- son el colo¬fá¢án a las acciones iniciadas en 1975, cuando
los brigadistas decla¬raron la "guerra total" contra el esta¬do, a
la que la po¬licá¡áa respondiá¢á con un estre¬chamiento del cerco a la
orga¬nizaciá¢án.
El secuestro de Aldo Moro se realizá¢á para lograr un intercambio
entre las Brigadas y el estado, que mantená¡áa pre¬sos a varios
integrantes de la organi¬zaciá¢án; entre las causas que llevaron
al asesinato de Moro, parece que la primordial fue la de no ceder
al chan¬taje de los terroristas, aunque otras fuentes apuntan a
que, con esa excusa, se ha podido eliminar a un dirigente que
estaba dispuesto a pactar con el Parti¬do comunista italiano en
bien de la gobernabilidad del paá¡ás.
Las Brigadas Rojas, segá£án se desprende de las pesquisas policiales y de las in¬formaciones vertidas durante el jui¬cio, está án
organizadas en cá‚álulas gue¬rrille¬ras independientes, lo cual les
concede una amplia libertad de acciá¢án y, al mismo tiempo, dificulta
enorme¬mente su desarticulaciá¢án.
Se espera una nueva ola de violencia brigadista como respuesta a
las sen¬tencias condenatorias.
”Ultimo retrato de Aldo Moro vivo•
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